Chincheros
A 20 kilómetros de la ciudad del Cuzco en el pueblo llamado Chincheros, se halla un grupo de ruinas incas en una gran extensión. Se trata de largos muros pétreos sujetos a un dibujo geométrico más perfecto, de estilo celular, que forman una especie de dentículo festoneado de entrantes y salientes de tipo cuadrangular, en planos sucesivos. La aplicación del ángulo recto de las esquinas es muy notoria, con mayor campo destinado a las andenerías de uso agrícola.
En uno de esos andenes sobre un enorme bloque rocoso, conocido también con el nombre de Titi-Kaka, en que han labrado escalinatas de entrada, con el signo escalonado arriba y abajo, asientos y figuras labradas de serpientes y pumas. Es un trabajo semejante al que existe en Q'enqo, pues la composición de la piedra es del mismo material volcánico, aunque en proporciones más reducidas. En otro lugar, al extremo de los muros y andenerías se observa; así mismo, otra roca labrada con figuras de animales, asientos y escalinatas, al que se le ha puesto el nomre de Puka-qaqa.
Encima de los primeros muros de entrada hacia esta amplia formación de andenerías, es fácil advertir una piedra que sirve a modo de adorno, muy pulida y labrada, que se conoce con el nombre de Puma-qaqa, donde se ve en una de las esquinas el tallado de este animal totémico, excepción hecha de la cabeza que ha debido ser destruida.
De una de esta andenerías parten, a modo de callejones, dos muros laterales que suben la colina y van hasta las construcciones del actual Templo de Chincheros, el mismo que se edificó sobres las bases de muros incas.
Desde la plaza, que forma unas amplias explanadas, se puede apreciar un muro de mayores proporciones y con hornacinas de 2 metros de alto, con leve dibujo trapezoidal, que miran hacia la montaña del fraile. Encima de esos muros hay otra explanada que se extiende hasta las paredes laterales del Templo. Las hornacinas del muro principal sugieren que ha podido ser hechas para puestos de vigías, quizá precediendo una residencia central que podido estar ubicada en la parte donde hoy se asienta el Templo.
El sitio arqueológico de Chinchero es conocido también como la hacienda real de Túpac Inca Yupanqui, hijo de Pachacútec. Habría cumplido una importante función de control y acopio de productos agrícolas en su momento. También fue un importante centro ritual, hasta donde acudían - siguiendo el estricto calendario agrario - multitudinarios grupos de campesinos a ofrecer la minka, el trabajo comunal que permitía siembra, cultivar y obtener las cosechas para el dios Sol, el inca y para su redistribución en los pueblos del territorio.
La arquitectura de la iglesia está hecha con adobes, sobre basamento de las ruinas incas, con gruesos contrafuertes en la parte del prebiterio.
Llama mucho la atención en la puerta de la iglesia, sector del atrio o antigua explanada, unas pinturas hechas en la colonia, sobre el dintel, que representan a la Virgen de la Natividad hacia el centro, y , a los lados, diferentes motivos de procesiones religiosas, que llevan personajes vestidos con indumentos de otras épocas.
El interior de la iglesia es de una sola nave, bastante alta, en la cual, paredes laterales y artesonados, lleva los restos de puntura y dibujos variados. El altar principal es barroco, de madera de cedro con dorados. El arco del presbiterio ha debido tener molduras de yeso con dibujos de flores y una revestimiento plateado, pues en la actualidad hay algunos restos que acreditan es forma ornamental.
En la pared lateral que está frente al apuesta de acceso al atrio, se observa un cuadro de reculares dimensiones que representan a la Virgen de la Natividad hacia el centro y, hacia los lados y al fondo, diferentes vistas y paisajes de lo que fue en esa época Chincheros. Se ven las ruinas incas, el templo y figuras de ornamentos. Este cuadro lleva la firma de Francisco Chihuantito, y el año 1693, época en la que ejecutó la obra. Se asegura que los cuadros que están en la pared opuesta, de motivos igualmente religiosos, también corresponden al dicho pintor, natural de Chicheros, aunque no llevan ni firmas ni año. El templo fue construido en el año de 1607.
Es también muy interesante esta población no sólo por ruinas y el templo, sin por los trajes y costumbres; además de su colorida y concurrida feria dominical. Provenientes de los más diversos rincones del valles y de sus alturas, los campesinos llegan semanalmente al pueblo para intercambiar sus productos.
Desde Chincheros se puede acceder a una laguna llamado Huaypo y al pueblo de Piuray. Chinchero también es el pueblo de talentosos artesanos.
- Añadir comentario
- 453 lecturas









